lunes, 25 de noviembre de 2013

La fuerza del sol en la ciudad.

Por Julieta Jaruso, Jazmín Charles, & Maíra Vasconcelos.

El sol estaba presente. Pero el sol estaba mucho más presente que en otros días. Ese día el sol tenía sus rayos más potentes y con ganas de arder más y más y más. Los rayos del sol salían del cielo y llegaban hacia la tierra con tanta intensidad que empezó a molestar a toda la ciudad.
El reclamo del calor provocado por el sol empezó a ser dicho por las flores en el jardín. ¡Me estoy muriendo de calor!, decía la rosa, y contesto la margarita al lado: ¡Si! ¡Yo también!
Y había tanto sol que las personas en la ciudad salieron corriendo a la playa para refrescarse. Nadie entendía lo que pasaba con el sol, ¿por que estaba tan malo y fuerte el sol? También en la playa la situación se puso muy complicada. Había viento, pero el viento no traía ningún alivio. El sol estaba estallando en el cielo y golpeaba el agua del mar con tanta calentura que el agua se estaba hirviendo. Advirtió la niña: ¡Haa! El agua quemaaaa!!! Mientras la otra niña gritaba del otro lado:¡se quema la sombrilla! Todas tenían caras de horror en la playa, y otras dos chicas hablaban desesperadas: ¡Que calor!, decía la chica rubia. ¡Si! Hasta el agua esta hirviendo, confirmo la chica morocha.
Y en el final del día vino la fuerte lluvia, después de un día tan catastrófico, con tamaño pedazo de sol caliente cubriendo la ciudad, y mas la lluvia, eso podría ser peligroso.
Entonces, algunos empleados de la ciudad tuvieron que salir a comprobar si estaba todo andando bien en las casas, edificios y negocios de la ciudad.
La trabajadora de la empresa de gas timbro en los edificios para averiguar si estaba todo funcionando bien. Una moradora le advirtió que ni siquiera tenia medidor, y al lado del edificio clausuraron el Bar-Restaurante, que tras el día de sol, y luego la fuerte lluvia, se vio damnificado en algunas de sus instalaciones eléctricas y de gas. El policía tuvo que hacer su trabajo: lo siento, no puedo hacer nada, dijo sin dejar espacios para conversa, y puso la placa en la puerta del negocio: clausurado. El dueño con una cara de desconsuelo le decía al policía: ¡No! Me arruinaron la vida (Snif).
Pasado el día de caos en la ciudad, vinieron los colores de las flores en los balcones de los altos edificios, las cortinas arregladas para que se vieran sus bordados y brillos. Y cuando volvió el sol, el ya estaba mas tranquilo, el sol tenia los colores amarillo y naranja, pero no salía de sus rayos tan potente calor como el otro día.
La naturaleza se había puesto en sintonía de amistad. Bajo el agua los peces Dory y Marlín, y la tortuga Hugo se preguntaban curioso si los nuevos habitantes que brotaban bajo el agua eran por el fuertísimo sol del otro día. Pues estaba por salir del agua un árbol de pizza y también un árbol de ipads. Y los peces Dory y Marlín, y la tortuga Hugo se divertían mucho con las apariciones de los árboles tan raros.
Y luego de tanta confusión en la ciudad, y también con tanta novedad, las personas pudieron salir a festejar en el Bar-Restaurante, que volvió a abrir sus puertas y estar en pleno funcionamiento. Con música y tragos, todos festejaron la vuelta de un tranquilo sol.