martes, 26 de noviembre de 2013

Cuando Habla la Naturaleza.

Por Gisela Madera y Maíra Vasconcelos.

La naturaleza seguía sus movimientos por la tierra, por los aires, y por el agua. En ese bailar natural apareció la gran piedra, que viene del cielo junto con la catarata de piedras que besan el agua de los ríos y mares.
Cada tanto, de año en año, el cielo envía sus recados a las aguas de la tierra, aguas que así se agitan y se revigorizan. Y los animales acompañan las mudanzas naturales del cielo y de las aguas. Los animales escuchan todos los ruidos a sus alrededores, cuando habla la naturaleza. La conexión se da entre todos.
Por eso, el perro y la gata, estos dos enamorados, sabían que ese día de tantas aguas estaba muy bueno para tener una cita. Y los dos se fueron al parque a compartir la comida y estar en la naturaleza. Sentados en el banco del parque, el cielo saludo al perro y la gata. El cielo se abrió en un brillante azul, y también apareció una nube para sonreír a los novios. La música que les hizo compañía quedo a cargo de los pájaros que vinieron a cantar, y llegaron atraídos por los bellos que estaban tan enamorados en el parque.
Entonces, mientras la naturaleza conversaba entre sus pares, la chica Noelia estaba en su casa y nada de eso podía ver. Noelia no veía el baile de la catarata de piedras, ni tampoco que en el parque el cielo sonreía al perro y la gata. Tampoco escuchaba a los pájaros que les cantaban a los enamorados, diciendo en el idioma de los pájaros: "Pea Iporá, pea Iporá".
Noelia estaba en el mundo de su casa, regando las plantas en el jardín, agraciando su huerta de flores. ¡Era tan cuidadosa con sus plantas! ¡Y las tenia tan lindas! una a una las miraba para comprobar si estaban creciendo y si necesitaban mas agua. Y aunque la naturaleza habla siempre entre sus pares y los humanos se quedan afuera de muchos de sus diálogos, la naturaleza sabe agradecer. ¡La naturaleza siempre agradece! la naturaleza sonríe a los que la cuidan con cariño, como es el caso de la chica Noelia.
Fue así que mientras ella regaba el jardín, una de las flores se despertó distinta. La flor se abrió y se hizo flor-lampara. Una flor-lampara para que Noelia pudiera trabajar aun mejor en el jardín. Con más luz todo se veía mejor, era todo mas claro y aun mas limpio en todo el jardín. de ese modo, la naturaleza le hablo a Noelia. Le hablo-dijo, gracias- para que ella pudiera también seguir hablando con la naturaleza. Porque ambas necesitan, siempre, el cuidado una de la otra.