miércoles, 27 de noviembre de 2013

Lore:¿Una Chica Común o una Chica-Heroína?

Por Mayra Rey y Maíra Vasconcelos.

La vida de una heroína se confunde con la vida de una chica común. Y se confunde por tener apariencias que son tan iguales. La fuerza que tiene una chica-heroína, como pasa con todas las chicas que necesiten tener energía para jugar, viene también de una buena comida. Lore come bastante para poder cumplir sus tareas.
Lore se para adelante de la mesa, con una sonrisa, y esta lista para comer bien y todo lo que se debe. Una comida rica y nutritiva. Y así como hacen todas las chicas, Lore también va al colegio.
Pero, un día, Lore sintió haberse tornado una heroína, y el aviso le llego desde el cielo. Ella volvía del colegio a su casa, con su mochila, y pasaba por un jardín cuando empezó a venir un meteorito con miles y miles de chispas de fuego. Lore no se dio cuenta de lo que pasaba, porque el meteorito no vino a hacerle ningún daño. El meteorito vino a dejarle nuevas energías a Lore. Ella apenas sintió un fuerte viento que le dio un sacudón, y así Lore se había convertido en una heroína.
Cuando ella llego al edificio donde vivía, quiso descansar y se fue a la pileta en la terraza. De repente, cuando Lore llego a la pileta vio que su amiga María se ahogaba. Entonces salto del trampolín derecho al agua para salvarla. Y con suceso, Lore la salvo a María.
Entonces, Lore empezó a vivir situaciones en las que podría y le gustaba ayudar a las personas. Su amiga María volvió a estar en peligro. Ellas fueron a un restaurante y María casi se ahoga con los fideos. El mozo había tropezado en una banana y dejo caer los fideos, que se fueron todos derecho a la boca de María. Pero allí estaba Lore, que luego la ayudo para que no se ahogara con los fideos.
Y Lore no hacia nada más y nada menos que lo que hacían todas las chicas comunes. Con la diferencia que Lore se disponía siempre a ayudar cuando pensaba que podría hacerlo. Por eso, la chica Lore se quedaba en duda si el viento le trajo fuerzas de una heroína o si era apenas ella que había cambiado y se había puesto a disposición para ayudar a las personas.





martes, 26 de noviembre de 2013

Cuando Habla la Naturaleza.

Por Gisela Madera y Maíra Vasconcelos.

La naturaleza seguía sus movimientos por la tierra, por los aires, y por el agua. En ese bailar natural apareció la gran piedra, que viene del cielo junto con la catarata de piedras que besan el agua de los ríos y mares.
Cada tanto, de año en año, el cielo envía sus recados a las aguas de la tierra, aguas que así se agitan y se revigorizan. Y los animales acompañan las mudanzas naturales del cielo y de las aguas. Los animales escuchan todos los ruidos a sus alrededores, cuando habla la naturaleza. La conexión se da entre todos.
Por eso, el perro y la gata, estos dos enamorados, sabían que ese día de tantas aguas estaba muy bueno para tener una cita. Y los dos se fueron al parque a compartir la comida y estar en la naturaleza. Sentados en el banco del parque, el cielo saludo al perro y la gata. El cielo se abrió en un brillante azul, y también apareció una nube para sonreír a los novios. La música que les hizo compañía quedo a cargo de los pájaros que vinieron a cantar, y llegaron atraídos por los bellos que estaban tan enamorados en el parque.
Entonces, mientras la naturaleza conversaba entre sus pares, la chica Noelia estaba en su casa y nada de eso podía ver. Noelia no veía el baile de la catarata de piedras, ni tampoco que en el parque el cielo sonreía al perro y la gata. Tampoco escuchaba a los pájaros que les cantaban a los enamorados, diciendo en el idioma de los pájaros: "Pea Iporá, pea Iporá".
Noelia estaba en el mundo de su casa, regando las plantas en el jardín, agraciando su huerta de flores. ¡Era tan cuidadosa con sus plantas! ¡Y las tenia tan lindas! una a una las miraba para comprobar si estaban creciendo y si necesitaban mas agua. Y aunque la naturaleza habla siempre entre sus pares y los humanos se quedan afuera de muchos de sus diálogos, la naturaleza sabe agradecer. ¡La naturaleza siempre agradece! la naturaleza sonríe a los que la cuidan con cariño, como es el caso de la chica Noelia.
Fue así que mientras ella regaba el jardín, una de las flores se despertó distinta. La flor se abrió y se hizo flor-lampara. Una flor-lampara para que Noelia pudiera trabajar aun mejor en el jardín. Con más luz todo se veía mejor, era todo mas claro y aun mas limpio en todo el jardín. de ese modo, la naturaleza le hablo a Noelia. Le hablo-dijo, gracias- para que ella pudiera también seguir hablando con la naturaleza. Porque ambas necesitan, siempre, el cuidado una de la otra.







lunes, 25 de noviembre de 2013

La fuerza del sol en la ciudad.

Por Julieta Jaruso, Jazmín Charles, & Maíra Vasconcelos.

El sol estaba presente. Pero el sol estaba mucho más presente que en otros días. Ese día el sol tenía sus rayos más potentes y con ganas de arder más y más y más. Los rayos del sol salían del cielo y llegaban hacia la tierra con tanta intensidad que empezó a molestar a toda la ciudad.
El reclamo del calor provocado por el sol empezó a ser dicho por las flores en el jardín. ¡Me estoy muriendo de calor!, decía la rosa, y contesto la margarita al lado: ¡Si! ¡Yo también!
Y había tanto sol que las personas en la ciudad salieron corriendo a la playa para refrescarse. Nadie entendía lo que pasaba con el sol, ¿por que estaba tan malo y fuerte el sol? También en la playa la situación se puso muy complicada. Había viento, pero el viento no traía ningún alivio. El sol estaba estallando en el cielo y golpeaba el agua del mar con tanta calentura que el agua se estaba hirviendo. Advirtió la niña: ¡Haa! El agua quemaaaa!!! Mientras la otra niña gritaba del otro lado:¡se quema la sombrilla! Todas tenían caras de horror en la playa, y otras dos chicas hablaban desesperadas: ¡Que calor!, decía la chica rubia. ¡Si! Hasta el agua esta hirviendo, confirmo la chica morocha.
Y en el final del día vino la fuerte lluvia, después de un día tan catastrófico, con tamaño pedazo de sol caliente cubriendo la ciudad, y mas la lluvia, eso podría ser peligroso.
Entonces, algunos empleados de la ciudad tuvieron que salir a comprobar si estaba todo andando bien en las casas, edificios y negocios de la ciudad.
La trabajadora de la empresa de gas timbro en los edificios para averiguar si estaba todo funcionando bien. Una moradora le advirtió que ni siquiera tenia medidor, y al lado del edificio clausuraron el Bar-Restaurante, que tras el día de sol, y luego la fuerte lluvia, se vio damnificado en algunas de sus instalaciones eléctricas y de gas. El policía tuvo que hacer su trabajo: lo siento, no puedo hacer nada, dijo sin dejar espacios para conversa, y puso la placa en la puerta del negocio: clausurado. El dueño con una cara de desconsuelo le decía al policía: ¡No! Me arruinaron la vida (Snif).
Pasado el día de caos en la ciudad, vinieron los colores de las flores en los balcones de los altos edificios, las cortinas arregladas para que se vieran sus bordados y brillos. Y cuando volvió el sol, el ya estaba mas tranquilo, el sol tenia los colores amarillo y naranja, pero no salía de sus rayos tan potente calor como el otro día.
La naturaleza se había puesto en sintonía de amistad. Bajo el agua los peces Dory y Marlín, y la tortuga Hugo se preguntaban curioso si los nuevos habitantes que brotaban bajo el agua eran por el fuertísimo sol del otro día. Pues estaba por salir del agua un árbol de pizza y también un árbol de ipads. Y los peces Dory y Marlín, y la tortuga Hugo se divertían mucho con las apariciones de los árboles tan raros.
Y luego de tanta confusión en la ciudad, y también con tanta novedad, las personas pudieron salir a festejar en el Bar-Restaurante, que volvió a abrir sus puertas y estar en pleno funcionamiento. Con música y tragos, todos festejaron la vuelta de un tranquilo sol.



jueves, 21 de noviembre de 2013

La Eterna Duda de Miami.

Por Iara Rey & Maíra Vasconcelos.

Miami volvía del colegio con su pesada mochila, pensando y volando junto con la historia que les contó en clase la profesora. La historia de los animales que habitaban el mundo de los humanos y los animales les hablaban y todos mantenían buenos diálogos amigos. Era eso lo que pensaba Miami, cuando caminaba sola por las siete cuadras, hasta llegar a su casa.
Pero cuando llego Miami a la casa !No la encontró! La casa no estaba en el piso, sino que su casa estaba volando y tenía dos enormes alas rojas. Miami entonces se sentó en el lugar donde debería estar su casa para saber, ¿que habrá pasado bajo la tierra que sostenía la casa? En ese momento, sentada donde estaba su casa, Miami miro arriba, hacia el cielo, donde colgada  estaba su casa, volando, la casa hacia mucho viento con sus alas rojas.
Allí sentada, Miami empezó a sentir que la tierra se movía, el piso se movía. Miami miro abajo y todo era un gran mar con peces que saltaban y nadaban, saltaban y nadaban. Los peces hablaban y ella los escuchaba, hacían chistes también. -Soy ciego, ¡Que mal! Era lo que decía el pez rojo con anteojos negros y una espada en la mano. Miami se divertía. Aparecieron también una pareja de peces enamorados, sus besos hacían ruidos, y de nuevo Miami se reía.
De repente, ella dejo sus imaginaciones, y ya no más pensaba en la historia que escucho de la profesora en la escuela. Había ahora llegado a su casa, estaba sorprendida, ya estaba adentro de su casa que no volaba más. Y Miami entonces empezó a mirar cuidadosamente lo que había en la casa, chequeando si estaba todo en su lugar, si nada volaba. Miami estaba allí en la cocina y veía lo de siempre, todos los objetos en sus debidos lugares, sin moverse. Seguía la manzana que adornaba la frutera arriba de la mesa. La manzana roja de plástico, con un gusanito que le salía afuera, y que también era de plástico. Pero cuando allí estaba Miami, ella de repente escucho que alguien dijo su nombre: ¡Miami! Ella se quedo estática, con los ojos entrecerrados, intentando saber si le hablaba su imaginación o si era el gusanito de la manzana.